Newsletter de Sebastian Serrano

4ware: eureka y creatividad

El ultimo fin de semana tuve la suerte de ir al Festival Ultra en Miami exclusivamente para ver a Deadmau5. Mi corazoncito de programador latía fuerte al ver líneas de código sincronizadas con su música por él mismo sobre las pantallas gigantes. Fue la primera vez que veía a este DJ canadiense en vivo y fue una experiencia personal muy especial, casi mística, porque su música está muy conectada con un gran momento eureka.

Varios estudios trataron de explicar desde diferentes disciplinas estos actos de inspiración y revelación absoluta en los que uno encuentra la solución a un problema complejo de forma aparentemente repentina. Mi momento eureka conecta Blockchain con contratos de crédito, música clásica con Deadmau5 y el trabajo de mi hermano con el mío y dio paso a uno de los proyectos más fructíferos y emocionantes de mi vida profesional. Paso a contarles la anécdota.

En mayo de 2017, a exactamente un año de llegar a la final de la competencia TechCrunch Disrupt en Nueva York con una versión beta de un nuevo servicio de créditos para Ripio, viajé a Charleston (Carolina del Sur) al Spoleto, uno de los festivales de arte, teatro y ópera más importantes de Estados Unidos. Mi hermano, compositor de música clásica contemporánea, presentaba con un ensamble de cuerdas su obra “Tempus Fugit” en el evento. Como podrán imaginar, era un momento muy especial para él como músico y como hermano me puso muy contento tener la oportunidad de acompañarlo.

Ese mismo fin de semana, además de presenciar la obra, pude asistir a varias obras de teatro y gracias a la magia del arte logré desenchufarme por unos días en un contexto de mucha intensidad laboral.

El último día de mi viaje, volvía al aeropuerto de Charleston en un Uber, mirando hacia la nada por la ventanilla, intentando despejar la cabeza con 4ware de Deadmau5, una canción maravillosa que se había estrenado hacía pocos meses. Mientras entraba en trance con la música, me puse a pensar en cómo las composiciones clásicas que había escuchado ese fin de semana y la música electrónica podían regalar una sensación de escucha similar, una conexión que te puede transportar de la misma manera. Existía un “punto de contacto” entre dos mundos.

Inevitablemente mi cabeza viajó de regreso a mi otra pasión: construir el acceso a una nueva economía. Después de la competencia en Nueva York quería pensar en grande, quería llevar soluciones de crédito a escala global. Pero ¿cómo hacer que una persona preste dinero a otra en otra parte del mundo confiando en un pedazo de código firmado digitalmente en lugar de en un pedazo de papel firmado con el puño?

Entonces, junto a Deadmau5 y la preciosa vista de ciudad portuaria, el momento eureka. Para que estas dos personas decidan prestar y recibir dinero a través de un contrato digital debía existir una tercera parte. Un co-firmante. Un “punto de contacto” en la Blockchain.

Ese co-firmante, por supuesto, debería estar en la misma jurisdicción que la persona que pide el préstamo. El contrato de crédito sería entonces como un cheque firmado por un garante local pero 100% en código. Me pareció una idea simple, elegante y fácil de explicar. Mientras 4ware terminaba, me invadió una sensación inmediata de escalofríos y algo de miedo, porque que inmediatamente después del momento eureka sabía la vorágine que se venía: la idea era demasiado poderosa como para no trabajarla. Ni bien pisé el aeropuerto compré un cuaderno de notas y dibujé el primer diagrama todavía con mi piel erizada.

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La historia está llena de anécdotas y momentos eureka, desde Arquímedes saltando de la bañera al grito de “eureka!”, Newton y la manzana cayendo del árbol, hasta Einstein caminando por el parque procesando la relatividad. Todas son anécdotas pintorescas, que pintan a estos genios como genios, pero ocultan algo importantísimo. Jamás se llega a una gran idea sin un enorme trabajo y esfuerzo previo.

La creatividad como revelación de un genio solitario no existe y por lo tanto no existen los genios como tales. La materia prima de la creatividad es el conocimiento, y las grandes ideas requieren años de estudio, lecturas, prácticas, charlas de café, pruebas y errores hasta que en algún momento el cerebro hace una extraña sinapsis y conecta ideas antes desconectadas para convertirlas en algo que tiene sentido. Nada interesante va a surgir si el cerebro no tiene con qué trabajar.

En este camino, los momentos de contemplación son vitales porque dan espacio al cerebro para aburrirse un poco, divagar entre ideas que parecen inconexas.

De regreso a Buenos Aires, sobre esa idea inicial creamos RCN, lanzamos una ICO a fin de año con la que recibimos más de 37 millones de dólares de inversores institucionales de todo el mundo. Hoy, poco más de un año después, a través de esta red de créditos se realizan préstamos entre personas de todo el mundo usando contratos inteligentes.

Ver a Deadmau5 en vivo era una deuda personal por varias razones. Su show se siente como el futuro de la música de la misma forma que Blockchain se siente como el futuro de la economía. Mi momento eureka fue nada menos que el punto de contacto entre estos dos mundos.